


Espacio para compartir experiencias y visiones de mundo




Qué divertido!!, estoy entusiasmada, pues mi amigo Chien me ha dejado una tarea: Contar mi ritual de las mañanas. No sé que tan entretenido sea, pero ahí voy:








Discurso Final
El día de hoy se erige como un símbolo de una tarea cumplida, donde nos reunimos para decir “lo hemos logrado”. Este momento señala también, el inicio de un nuevo desafío: servir de guías, a otros, en la formación y búsqueda de la libertad de sí mismos. Por que ¿acaso la educación no nos hace más libres?
Amigos, sin duda, Es gratificante pensar que hemos conseguido alcanzar una meta, de tantas otras que nos esperan, y que en el camino recorrido, hemos salvado obstáculos que en un momento parecieron infranqueables, pero que ahora, si miramos hacia atrás, los veremos como pequeñas pruebas que nos han hecho mejores personas
Aprendimos a asumir retos, a aceptar fracasos, a levantarnos de las caídas, movidos por una meta digna de ser alcanzada, el mejorar la educación de nuestro país, y que esto nos permita vivir en un mundo más tolerante y justo. Es así como cada uno de nosotros deberá esforzarse en enseñar cada día valores más que contenido, reflexión más que imitación, crítica, antes que mera obediencia.
Sin duda, y a estas alturas del camino, podemos confirmar que nuestra elección de ser docentes implica algo más que una profesión, es un proyecto de vida, una forma de creer en ésta, y en la certeza de poder mejorar nuestra sociedad.
Asimismo, nuestro tránsito por esta universidad, significó no sólo adquirir una cantidad de conocimientos determinados, sino también el descubrir en cada compañero y compañera, un amigo o amiga, dispuesto a ayudar cuando fue necesario.
Por tanto, nuestro gran aprendizaje también está dado por las experiencias de vida, la amistad, los deseos y anhelos que juntos compartimos. Hoy, recordamos a nuestro querido profesor Alfredo Pradenas que en paz descanse, de quien rescatamos su buen gusto por la conversación, enseñándonos además la importancia de la paciencia y la atención en sus interesantes clases.
Cabe destacar el hecho de encontrarnos con profesores que pronto descubrimos como verdaderas y valiosas personas, que nos inspiran a seguir un camino, en donde la relación profesor alumno, deba ser cercana y sincera, siendo esto el encuentro entre dos personas capaces de aprender mutuamente. Esto nos enseña a no dejar fuera lo humano, lo sensible, lo cercano, pues esa es realmente la verdadera forma de educar.
A pesar de lo que muchos creen, cada uno de nosotros hace la diferencia. Es probable que no cambiemos el mundo, pero sí podemos ayudar a cambiar la forma de pensar y permitir encontrar así, la felicidad de manera más personal e íntima. Podemos lograr una revolución simplemente con ideas, convicción y afecto. Sin lugar a dudas, nos llena de orgullo haber llegado hasta aquí, y enfrentarnos a esta ‘provisoria’ despedida. Siempre nos estaremos encontrando en cada recuerdo, en cada sonrisa, en cada conversación que sostuvimos con nuestros compañeros y profesores.
La más compleja de todas las misiones nos espera: servir de guía en la búsqueda de sí mismos.Nunca dejemos de soñar, porque soñar es el principio de un sueño hecho realidad.
Felicitaciones compañeros, gracias por estar aquí, contribuyendo a construir un Chile más grande, más igualitario y con mejor educación.
¡Muchas gracias!


Hoy quiero dedicar este comentario a una persona muy especial en mi vida: Sergio Arriagada, alias “El Checho”, el amigo más grande que he tenido en mi vida.
Nos conocimos en el liceo y nos fuimos haciendo amigos con el tiempo, pero nuestra relación se basó en fuertes cimientos que hasta ahora me pregunto de dónde salieron. Nunca nos confundimos, llegamos a dormir juntos sin sentir la “tentación” de gustarnos.
Por qué este comentario, pues porque anoche soñé con mi vida anterior, en mis sueños volvía a caminar el trayecto de mi casa a la suya, nos sentábamos en la banca con brazos de forma de caballo que estaba fuera de la puerta de su casa, fumábamos algún cigarrillo “a medias” y conversábamos largamente, tratando siempre de alejarnos de la “huequería” de la juventud. Luego me rogaba que le regale mi chaleco “el zanahoria” y yo le prometía que algún día se lo regalaría, le pedía prestado su “polerón café con capucha” y me lo pasaba inmediatamente.
Íbamos a su pieza (la última del pasillo), me probaba sus chalas y en su armario aún estaba mi chaleco café de lana cruda que se lo había prestado hace meses.
Me preguntaba
- Y qué onda con Adrián po?
Y yo le decía “
- ¿y a ti se te olvidó la mosquita muerta?, ella no es para ti, Cristina es una buena mujer
- Mañana me voy a mochilear
- A dónde vas ahora?
- Pensamos llegar lo más al sur que se pueda
- Cuando vuelves?
- Dos semanas
- Te cuidas…Debo irme, sólo pedí permiso un ratito, anda a dejarme
- Noooo
- Ya no seas flojo
- Tenís jugo
- Sí, pero yupi no más
- ya vamos
Caminábamos una cuadra, que era la distancia que separaba nuestras casas y en el portón de la mía, conversábamos media hora más…
Checho y yo compartimos nuestras vidas y nuestro paso de adolescentes a adultos, entramos a la universidad (él a Biología Marina, yo a Agronomía), nos enamoramos (Él de Cristina, yo de Adrián), me acogió en su casa cuando de la mía me echaron junto a mi bebé de dos meses, bailamos juntos el vals en su matrimonio y la última vez que nos vimos nuestro comentario mutuo fue “tai más gordito/a ah??”.
Actualmente Sergio terminó un magíster en Biología Marina, está felizmente casado, se acercó a Dios de manera especial y comprometida y cada vez que podemos nos visitamos y nos mantenemos en contacto.
¿Bonita amistad verdad?
P.D: En la vida real, le regalé mi chaleco “zanahoria” y el café de lana cruda aún no me lo devuelve, yo tengo un tazón que me “prestó” por dos días el año 1997 y tres libros que me prestó el 2003.
Con cariño y añoranza a Mi Checho

